Si pensamos en la evolución del ser humano desde su condición de nómada y predador a la de una persona sedentaria que practica la agricultura, su posterior conversión en una persona urbana, y la transformación de ese «ser urbano» a manos de la revolución industrial, para llegar a verse arrojado hacia una práctica desmedida del consumo (tanto en el sector de los servicios como en el ciberespacio de Internet),
vemos que hemos encontrado una meta final que, en cierta forma, equivale a
nuestra propia limitación.
La sociedad moderna ya no vive, más bien se enfrenta a una guerra diaria y a las horas que le restan para trabajar y para vivir en su entorno social y familiar, lo que compone un índice que habla muy negativamente de lo que debería ser el objetivo fundamental de nuestros trabajos y nuestros días.
Aquí nos acercamos a un problema
muy extendido en el mundo industrializado y que tiene relación con entre el sesenta y el noventa por ciento de todas las enfermedades: me refiero al «estrés». Asimismo, el estrés desmedido y crónico está relacionado con enfermedades relacionadas con el corazón y, teniendo en cuenta que más del cincuenta por ciento de todos los fallecimientos en el mundo industrializado se deben a enfermedades relacionadas con el corazón, debemos considerar la importancia que tiene saber controlar el «estrés». Por tanto, debemos intentar encontrar el término medio que nos permita vivir dentro de un ritmo impuesto, a la vez que somos conscientes del camino recorrido y el ritmo que llevamos. Lo cual se traducirá en que incluso el entorno laboral, el lugar de trabajo, deje de ser un auténtico campo de batalla para pasar a ser un sitio donde poder disfrutar y aprender. Todo depende, en gran medida, del cúmulo de estrés que
sobrellevamos.
¿Qué es el estrés?
El estrés es un sistema natural de defensa que nos lleva, de forma instintiva, a responder y a adaptarnos a las demandas de la naturaleza y de la vida.
Hoy en día el concepto de «estrés» se entiende desde una perspectiva negativa, sin embargo, en nuestra evolución nos ha servido para poder sobrevivir: soportar el dolor en momentos cruciales de supervivencia, pudiendo huir hacia lugares seguros con los huesos fracturados; la lucha por nuestra defensa; la lucha por destacar en la cadena
alimentaria…
El problema de nuestra era es que confundimos estos instintos naturales de defensa —diseñados para sobrevivir en el medio natural— con los que hoy en día percibimos dentro de un mundo cada vez más artificial. Es decir, muchas veces generamos una intensa respuesta de «estrés físico» ante un entorno de estrés social que no justifica tal demanda. Normalmente, ya no necesitamos huir de un animal peligroso para salvar la vida, o escalar montañas y árboles para alimentarnos…; sin embargo, sí generamos muchas respuestas, derivadas de nuestro entorno actual, que son desproporcionadas a la realidad.
Aconsejemos a nuestro entorno más cercano la importancia de bajar el ritmo y llegar a un nivel adecuado de estrés. Ya que ello dará lugar, no solo a una mejor vida personal y social, incluso a una mayor productividad en nuestra empresa.
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Jesús López Monedero es Osteópata y responsable del área de salud de Exceso Group, empresa que surge como respuesta a las diversas y, a veces, excesivas necesidades que presenta el mercado; ubicada en el Parque Científico-Tecnológico de Almería (PITA).
En su primera publicación, ‘Diálogos en nuestro organismo’ pretende que aprendamos a escuchar los mensajes que emiten nuestro cuerpo con la intención de hacernos ver el ritmo y la vida que llevamos. Leer introducción

Para llevar a cabo la certificación medioambiental de los edificios debe